Ira
Abrí los ojos, mis brazos cruzaban mi pecho, una fina seda azul cristalina rodeaba mi cuerpo, la humedad era constante, un intenso aroma a coral me hizo perder el sentido de donde podría encontrarme. Una sábana fuerte de agua me rodeaba, al ritmo de una tecla de un piano que mi mente eligió al azar, la cortina de agua se extendió al compás que mi mano se estiraba hacia la derecha. Un gran manto de agua se posaba en mi espalda, podía manejarlo con mis manos, al son de un tema musical. Poco a poco sentí que me elevaba ese mismo manto de agua, hacia el exterior. Pronto me percaté que estaba sobre un océano de aguas transparentes y un cielo claro que nos aguardaba
En lo más profundo de uno reside el carisma, plena esencia colmada con miradas hacia el mundo que le contempla. No mires a la loca, que así la llaman, a la k no entiende por k respira donde nadie quiere que respire.
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